¿Por qué expones tantas negras?
Como si yo fuera blanco,
Preguntan con imprudencia,
Sin percibir el agravio.
Nunca vieron a mi abuela,
Desconocen a mis santos.
Si mi Francisco se entera,
Si Francisca saca el manto,
Supieran que en esta tierra
A diario yo les demando,
Que me cuiden a mi madre
A la gente que yo amo;
Que son ellos en la noche
Los que me secan el llanto,
Los que me cuidan el sueño
A quien les debo el encanto,
De hacerlos reír a veces,
Escondiendo mis quebrantos,
Que canto porque Yalodde,
Me dio esta voz que entonando,
Endulza los corazones,
Con la miel que va en su mano
Que me dan fuerza, por eso,
A veces resisto tanto
Y les parezco travieso
Y les parezco pesado
Aunque no llego al exceso,
A veces me sobrepaso,
Todos tenemos de buenos
Todos tenemos de malos
Tomen esto de remedio
Aquellos que han preguntado
Las lindas también son negras
Hay blancas feas de espanto
La belleza está en el alma
Que todos somos humanos.
¡¿Por qué expongo tantas negras?!
¡Reparen bien en mis trazos!
Cronista cubano. Museólogo y Licenciado en Historia del Arte. Profesor y traductor de idioma español. Este blog pretende. recrear, mis memorias, mediante crónicas costumbristas, lo cotidiano del pueblo cubano, su idiosincrasia, a través de un prisma pintoresco, con toques de humor, amor, melancolía y nostalgia.
martes, 20 de junio de 2017
lunes, 19 de junio de 2017
Eres
Eres la malanga de mi fórmula basal,
la Nafazolina fresca pa mi orificio nasal.
Eres mi tormento, mi tomate con sal,
la vaselina en mi pasa. La mantequilla en mi pan.
Te veo y siento un salto, que puedo comparar,
con el momento exacto que en Coppelia se da,
después de hacer la cola, y la empleada va, y dice:
Caballero, pase el que tenga un jarro,
porque ya agua no hay.
domingo, 18 de junio de 2017
Hora turbia
Sonó el teléfono a las siete de la mañana, anunciando un problema grave en la familia, salí corriendo, había que resolverlo; desperté a mi hermanito, diez años menor que yo; mi madre se desvaneció en su sillón; me tocaba a mí.
¿Cómo? No sabía, pero era el momento; el entrenamiento había terminado. La hora de los hornos había llegado. Era domingo, no había transporte, fuimos a pie hasta hasta donde el patriarca. La orden era ir con él; tomé la decisión de ir solo. Así lo hice como aquel siete de enero de 1965, cuando decidí venir a este mundo. Me senté a esperarlo; sólo él me sacaría de tamaña situación, no llegaba nadie, pasaban las horas y nada desde las nueve de la mañana.
Ocho horas pasaron hasta llegar el primero, pero no era suficiente, a medida que pasaba el tiempo llegaban más y más. Su presencia perfecta y única no hacía su entrada, yo ecuánime, como de él lo había aprendido. La paciencia es una virtud de los que esperan, todo llega, todo pasa, por eso no desistiría en mi empeño.
Llegó la noche con su crueldad, y con ellas más personas, nadie se me acercaba ni quería, total nada irían a cambiar. Mi disgusto por su ausencia iba “in crescendo” no entendía nada, era un sentimiento ajeno, ese nunca lo había experimentado. Se acercaba la medianoche y nada, la sala llena , pero era como si no hubiera nadie. La madrugada hizo su entrada y a su paso la mañana. Había amanecido y él no estaba, de pronto todos se levantaron, alguien avisó que ya se lo llevaban. Seguía sin entender, salí del lugar, me pegué a la pared, me fui deslizando lentamente hasta tocar el suelo, una mano extendida me hizo levantarme y erguirme, saqué mis gafas oscuras, no quería ver, no quería que me vieran. Avancé aturdido ante la mirada de todos, entre en el carro, no atinaba, por el camino las personas se hacían la señal de la cruz, no quería saber porqué, llegamos a aquel precioso lugar que desde entonces ya nunca más lofue.
Nunca me gustaron los curas, no sé si fue por eso que le impedí se escuchara lo que por obligación tenía que decir. El sonido que de mí brotaba era más importante que su padre nuestro, al final el padre era mío. Había muerto PAPÁ, cosa que yo no aceptaba.
Veinte años pasaron y aún sigo viendo su sonrisa, escuchando su voz y su silbido en la noche anunciándo su llegada después del trabajo al niño que fui, al adulto que soy, siento su apoyo y su a abrazo a cada paso.
Gracias Papá, yo que te quiero tanto.
Miami 18 de junio de 2017. 12:47
Nota: Eterna e infinitamente agradecido a mis amigos Lídice Perez López y Armando Sotolongo Manito; así como a mis compañeros y hermanos queridos del Museo de Historia de las Ciencias, que me acompañaron aquel domingo 20 de julio y la mañana del lunes 21.
Miami 18 de junio de 2017. 12:47
Nota: Eterna e infinitamente agradecido a mis amigos Lídice Perez López y Armando Sotolongo Manito; así como a mis compañeros y hermanos queridos del Museo de Historia de las Ciencias, que me acompañaron aquel domingo 20 de julio y la mañana del lunes 21.
miércoles, 10 de mayo de 2017
El augurio del aguacatero.
El cansancio no me dejaba sostenerme ya, mis acompañantes habian claudicado ante la idea de continuar; hacia tres meses que las madrugadas eran como dias soleados; las luces de la terminal de trenes servian para ello. Tres meses sin descanso, de caminatas; Marino era el nombre del contacto, con quien habiamos entablado una leve pero sincera amistad; nunca nos regalo nada, ni nos defraudo en el arte de resolvernos los problemas. Fuimos por una cosa y regresabamos por otra.
La hermana mayor siempre estaba montada con el espiritu de su bisabuela, que habia sido esclava y luego cimarrona. era una entidad que cuando animaba carne andaba sin zapatos, de blanco y con un cinta roja en la cabeza blanca de muy poco pelo nos habia vaticinado el futuro a los tres desde la primera visita. (continuará)
La hermana mayor siempre estaba montada con el espiritu de su bisabuela, que habia sido esclava y luego cimarrona. era una entidad que cuando animaba carne andaba sin zapatos, de blanco y con un cinta roja en la cabeza blanca de muy poco pelo nos habia vaticinado el futuro a los tres desde la primera visita. (continuará)
miércoles, 8 de marzo de 2017
Jabones inolvidables
En la vida hay jabones que nunca pueden olvidarse, como el Nácar que emana recuerdos de intonxicación y si hablas del Escabicín pa sarna la ladilla es ahora; ese trauma del año '90, que me destrozó. me bañaba con agua caliente y con manzanilla, fui a parar al Calixto García, lleno de dolor, me quemé con el agua hierviendo y estuve internado, en la sala e terapia intensiva hasta quecuró,. La quemada sanó y cogí allí una virosis, me enviaron pal Cira garcía y alguien me esttudió.; de allí un día escapé y me fui en la lancha e Regla, con tal suerte que la secuestraron y este no volvió.
Aquí ahora el jabón no me falta mi baño Nivea, puede con el Dove el Lux o el Rexona sin limitación, todo aquello que pasé yo un día quedó en la memoria, que inolvidablemente vivirá en mí
El pedido
A mí nada me sorprende, ya he pasado tanta cosa, que el perro viene y me muerde y del dolor saco rosas.
Siempre al final se arrepiente el que en la vida me acosa, le deseo mucha suerte, porque en mi cara no goza.
Será mi karma tenerte, y amarte mientras destrozas, el arcoiris que inerte te adorno con mariposas.
Sabe Dios si es el destino o si fue "la Milagrosa" cuando le pedí encendido: que vuelva a avivar mis hojas.
El árbol que había sido, testigo mudo, hoy evoca, el rumor de húmedos labios, de aquella pasión frondosa.
martes, 7 de marzo de 2017
Oreja nunca fue oído
La pobreza es de la mente, el dinero no es motivo. si no hay taza, coge un jarro; si no hay helao; duro-frío. Al hueco que lo remienden, pal hoyo no van los vivos, el pollo que te lo pasen y después hazle un sofrito, que el ebbo es para los males y el hambre es un mal antiguo. No te sorprenda comadre, pero ayer vi a tu mario, allá en la Fraternidade, pasándose por pepillo, con una jabá de ojos verdes, decotada hasta el ombligo, él estaba muy animado; cuando me vio, ya te digo, el negro se puso blanco, me miró y sacó el colmillo, yo sonreí y dije: arete, oreja nunca fue oído, en eso vino la 13 y la jabá cogió camino, creo que es enfermera de un hospital de Los Pinos; elemento chichipó, de aquellas que ni te digo. Te lo cuento porque ese también fue un día mi marido, te lo cedí pero a vece se me retuerce el ombligo, porque el sillón no se mece si el comején lo ha comío, luego miro para Oreste y digo tengo marío, sigo mirando "el paquete", que eso es ahora lo mío. Que buena está la novela, la mala eres tú conmigo, al final se queda sola, le pega un tarro el marío y se hace la sufrida, cuando ella hizo lo mismo.
La luz-brillante y las medias
Las penas que a mí me matan son las que me dan estos niños cuando los llevo a una visita y se me quitan los zapatos, primero las medias remendás y luego que solo tienen un par de zapatos, para todo y son niños pero ese pie les huele que si las almas se hablaran en su conversación se diría fó. Es el mismo olor del abuelo cuando se sienta a ver la pelota, que hay que salir de la sala pa la calzá de Jesus del Monte porque te ahogas como los vegueros, que allí mismo los ahorcaron a todos. Mira que ya se los he dicho, que no se quiten mas los zapatos delante de la gente, pero ellos como el de Lima y como son jimagua, uno imita al otro. Eso lo da el parir vieja una, me cogieron cansá, pero ya están ahí y son de oro, si no fuera por la peste en esos piés... ya vendrán tiempos mejores. Voy pa la casa que hice una cola ahora pa la luz brillante y se acabó cuando me tocaba. Tú no tendrá un poco pa encender esa pique?. Ay que dolor en estos pies. bajo el sol los dedos se me han puesto como el carné de la ctc. plasticados. Gracias mi amiga.
miércoles, 1 de marzo de 2017
Leyendo: Emile J Paidar
Increíblemente, fue ese nombre, la primera frase
que aprendí a leer. No olvido a la
maestra Vivina de Primer grado, enseñándome a deletrear. Como era muy chiquito, pues me entraron
antes en el colegio; algo lamentable, pues además de truncarme parte de la
infancia libre, también me hicieron ser el menor de la clase. No olvido el llanto diario al dejarme en el
colegio. Eso no se le hace a un niño de
cuatro añitos. Por otra parte no hubiera
conocido a mis grandes amigas y amigos del período colegial, a los que mantengo
como el primer día con nombres y apellidos y hasta fechas de nacimiento.
Mi madre Santa me pelaba todas las semanas a
la “malanguita”, que era el corte de usanza de la época; en la misma barbería y con el mismo barbero.
A pesar de ser rápido para él, a mí se me demoraba una eternidad y en lo que
esperaba, me sentaba en algún sillón de barbería vacío y me ponía a dar
vueltas, hasta que me regañaban y me quedaba quieto; era entonces cuando me
detenía a ver los “arabescos” que tenían los sillones en el descanso del pie.
Arabescos que un día al cumplir cinco años de edad, se me convirtieron en
letras y luego en palabras y más tarde en un nombre, que en mi imaginario no
dejaba ni dejó de ser árabe. EMILE J
PAIDAR.

Para mí era un hombre de mediana edad con bigotes y espejuelos, con una imagen de principios de Siglo XX. Aún así lo imagino, pues no encontré retrato ni foto suya.

Para mí era un hombre de mediana edad con bigotes y espejuelos, con una imagen de principios de Siglo XX. Aún así lo imagino, pues no encontré retrato ni foto suya.
Pasó el
tiempo y pasó y continuaba repitiendo la frase-nombre, como algo grabado y que utilizaba
de válvula de escape de mi pensamiento, una especie de muletilla, que me atraía
momentos de antaño, pero de una frescura e inocencia sin igual.
Fue en mi tercer viaje a Cuba que entonces
pasé por la barbería que aún conserva su local y sus sillones, ya “El Cabo” y
Pantaleón, que eran los barberos pilotos no están pero no pude detenerme a la
tentación de sentarme a pelarme y por supuesto hacerme una foto en mi sillón de
siempre y al sillón en sí.


Viniendo a mi mente aquel niño retozón que aún llevo en mí.
Ref. Google. A finales de los años 50, la industria americana de las sillas de barbero vendían 10.000 sillas al año para las más de 100.000 barberías que habían en EEUU. Con sede en Chicago, "Emil J.Paidar company" era el fabricante lider de sillas de barbero a finales de los 50 con una versión similar a los sillones Koken.
Nota: Pueden comentar o calificar, en las casillas más abajo. Gracias.


Viniendo a mi mente aquel niño retozón que aún llevo en mí.
Ref. Google. A finales de los años 50, la industria americana de las sillas de barbero vendían 10.000 sillas al año para las más de 100.000 barberías que habían en EEUU. Con sede en Chicago, "Emil J.Paidar company" era el fabricante lider de sillas de barbero a finales de los 50 con una versión similar a los sillones Koken.
Bemba colorá
Qué tendrá que ver el color de una bemba para ser algo?
He visto cada boca pálida, que no inspiran "ná". Al contrario cada bemba "colorá" que dicen más de cuatro cosas, al menos te invitan a mirarla y en su más alta expresión a besarla. Experiencias he tenido bastas y realmente, puedo decir -sin que me quede nada por dentro-, que ese esplendor labial es único en su conexión con el mundo interior humano. No hay que estudiar, anatomía fisiología e higiene para constatarlo.
No sé si será "fetichismo frutal", por llamarlo de algún modo, haciendo alusión a la delicia del mamey, aquella fruta que exacerba los sentidos del gusto y te lleva más allá del, del pensamiento, te saca de dónde estés, para depararte ante una batidora, llena de hielo, leche condensada y la preciosa pulpa que culmina en el tan ansiado y bienvenido "batido de mamey", que está en el imaginario de todo cubano que se respete; porque a qué cubano no le gusta la plenitud de esa fruta. Un lujo al paladar.
Entonces amigos, cuál es el problema de tener la bemba colorá?
pensándolo bien el estribillo debiera cambiar y decir:
Pa mí tú no eres ná, tú no tienes la bemba colorá.
Nota: Pueden comentar o calificar, en las casillas más abajo. Gracias.
Nota: Pueden comentar o calificar, en las casillas más abajo. Gracias.
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