viernes, 20 de enero de 2017

El primer "Día de las madres"







Ese segundo lunes de mayo de 1970, me levanté muy tempranito y fíjense como digo me levanté,  hago  la salvedad porque  era yo quien de niño me levantaba.  Como siempre staba con bronquitis mi madre santa me daba Ipecacuana, un medicamento que ahra está contraindicado y que tenía fuerte efecto vomotivo y no sé si es por eso pero yo odio ese acto fisiológico y más inducido. Establecí un mecanismo en el que llegando la hora yo estaba en la esquina de mi casa y una gitana -que no sé quien era, sé que era gitana porque estaba llena de collares de bolas y mucho colorete- me intentana ahorcar, to me desprendía y salía volando para la casa, entraba hasta mi cuarto, me veía durmiendo y despertaba. Ese día no fue diferente, pero me marcó hasta hoy. Era lasemana del "Día de las madres" y la maestra Migdalia, -que dicho sea de paso siempre me elogiaba la entonación ante mis padres que nunca me colocaron en la Amado Roldán, pudiendo porque papá era inspector de educación e incluso me llevaba en las vacaciones a dicha escuela-, pues sí la maestyra Migdalia de Pre-escolar ensayaría durante toda la semana un cantico nuevo para las madres, el que debíamos cantarle dándole una cestica con flores de papel y caramelos.  Yo me aprendí mi cantico bien y el domingo en la mañana, me levanté como siempre con mi primito Lazarito y en pijama tocamos en la casa de al lado, donde había televisor y veíamos primero "Flash Gordon" y luego "La comedia silente", con el niño de la casa. Eso luego se acabó porque el niño se fue para el norte, hasta que buscamos otra casa.donde ver también Los mambises y Los comandos del silencio, que eran las aventuras durante la semana.
Mi mamá siempre ha dormido mucho y cuando se terminó la comedia, aún no se había despertado, por lo que me puse a hacer ruido con mi cestica en la mano, hasta que abrió los ojos y me vio delante con los brazos extendidos al momento en que empecé a entonar:

Yo te quiero mi madre querida
y muy bueno seré para ti,
te prometo por siempre  en la vida,
esta flor en tu pecho lucir.
Eeeeeee



y aplaudiéndome yo mismo  le dije Felicidades. Lo que vino después se lo imaginan.

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Mastica y traga


- mastica y traga
- duérmete
- está vivo?
- despiértate
- sal del cuarto
- no se toca
- no se pregunta
- siéntate bien
- restriégate duro
- no te comas las uñas
- sácate las manos de la nariz
- no te metas en la conversación de los mayores
- te pusiste los zapatos al revés
- abróchate los zapatos
- no te muevas pa peinarte
- vaya la cucharada
- no contestes
- deja a tu primo
- dale pa la calle
- no le registre a tu abuela
- bota la basura
- recoge y dobla la ropa
- haz la tarea
- sal del vecino de al lado
- enderézate
- mata la cucaracha
- no vuelvas tarde
- no salgas, quédate con tu madre
- escribe
- llama
- vuelve
- ven
- esta es tu casa


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Las madres


cuando me vaya, nada te faltará;
te mandaré de todo.
me faltarás tú: dijo la madre



Un día antes de las madres me pusieron de castigo, por algo que hice y que ahora no recuerdo, porque siempre hacía muchas cosas. Al dia siguiente no le di a mi mamá el regalo que le había comprado con mi abuelo en "La Rosa Cubana". A eso de las cinco de la tarde me bañó, me entalcó y vsitió y salimos a la puerta como solíamos hacer siempre. La vecina al vernos, nos saludó, la felicitó y le preguntó, que qué yo le había regalado. Ella me miró, y yo me quedé tieso. Con la calma que la caracteriza y una sonrisa de mamá, le respondió: Qué más regalo que él. Acto seguido salí corriendo para la casa, directo a mi escaparatico y busqué en el fondo al final, donde había escondido el regalíto, con la misma volví adónde continuaban ellas conversando y le entregué su su estuchito, ante la mirada atónita de la vecina, diciéndole inocentemente: Felicidades mami, se me había olvidado.




Ella me cargó y me dio un beso. Nada había pasado.




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jueves, 19 de enero de 2017

Azuquita pal cafe (Serie: Comadreo)



Dicen que se dieron una mano de golpes, de policía y tó, que fueron a parar a la Dependiente. Salieron de allí que eran dos remolachas; moraditas. Al final él se quedó con la jabá del diente de oro. Después encontraron una obra en la esquina de La Corona, la fabrica de cigarros que es donde trabajan todos ellos, ahí en la calzada de Luyanó y Pamplona.  Dos muñequitas de trapo vestidas de negro y con guantes de boxeo, con los nombres de ellas y unas yerbas de “pica-pica” y “sal del medio” dentro.  

La que lo vio fue Chuchy la del 10, que sabes que ella conoce del asunto.  Según Manuela ella está haciéndose la boba, porque hace unos días vieron a la jabá saliendo de su casa con mucha risa, debe haber sido ella misma la del trabajo.  Es espiritista y santera de antes de nacer, la madre se hizo Yemayá estando en estado;  pero no fue por eso le pusieron María de Jesús y le dicen Chuchy, ese es el pretexto. La madre estaba con Jesús el bodeguero y como no le pudo poner el apellido le metió el nombre, por eso ella salió así, jabá de ojos verdes, porque el padre es blanco.  Ahora no, ahora ya la niña le dice abuelo y él, medio que la reconoce; total los dos enviudaron. La madre podía haberse casado con Jesús pero pierde la pensión, que era de su madre, que el abuelo era mambí.



Bueno la cosa es que “la jabá” se quedó con el carnicero y aquellas dos, están esperando juicio por escándalo público. Cállate que por ahí viene,  y está gorda.  No está en estado. Ay mamá! Ahora sí, “Azuquita pal café”, ese es otro cuento. Bueno después seguimos, que esto pica y se extiende y hay mucha tela por donde cortar. Hablando de eso....

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Si yo hubiera sabido





Era una broma, era una broma, gritó desesperada, pero ya se había perdido en la fiereza de su sentimiento por ella. Leoniano al fin, iba a defenderla hasta las últimas consecuencias; como el león defiende a su hembra y como luego la hembra defiende a su cría de su propio padre.
Años pasarían para encontrarse nuevamente; sus vidas se habían detenido y bifurcado a la vez por otros caminos, nada semejantes a los que el destino les había escrito en su libro y que un acto de agravio y desagravio habrían borrado, lentamente pulverizado. La espiral había llegado a su punto culminante y debía iniciar su giro desde él mismo; por eso ese día fue diferente para ambos. Ella saliendo del luto obligatorio de la pérdida de un ser querido -su padre- y él despojado al fin de un matrimonio donde el interés no pudo más que ese amor que una vez había sentido y que no parecía verdadero por juvenil e ingenuo, pero que el paso del tiempo no hizo más que madurarlo , como los había madurado ellos. Él ya con la blancura en su sien, ella con la sonrisa alada, e impuesta por la realidad que cargara desde aquella madrugada del verano del '82.
Él había vuelto, no sabía a qué, pero había vuelto,; 30 años después, todavía el motor retumbaba en su oído y el tintineo del sonajero que él mismo le regalara para armonizar sus noches de instintos expuestos, moldeados en la anatomía, en los baches de aquella estrada, que solo ellos conocían, por transitada, para llegar al lugar, a la dirección exacta, a tientas, a ciegas con el amor y el placer como timonel.
Era el momento, el circulo se cerraría para ellos esa noche en el Hotel Telégrafo, al son inigualable de aquella cantante que amenizaba los viernes y que a ambos había unido, cada uno en su dimensión, en su universo.





...si yo hubiera sabido, que tu amor es mi nido, que tus alas cansadas, me buscaban y me hallaban en cada suspiro...



"...y se miraron de un modo diferente y no les importó ni la lluvia ni la gente..."
Fue así que esas dos almas una vez más se unieron para siempre.


Para vivir

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sábado, 14 de enero de 2017

Seré travestí

Seré travestí




"Cuando tú te hayas ido....", voy a vender las sombras los maybellines y las pestañas, o pensándolo bien, me hago travestí y hago shows que esto está muy duro, al final salgo por la puerta de atrás y al regreso nadie sabe quién soy, va y le cojo el gusto y quedo así, va y tengo éxito, porque de esta manera cruda y cruel, no me empato ni con la una, al momento aparece el minuto. No sé voy a ver, mira José Manuel, siempre tan mujeriego, y un día de juego se puso un tacón y ahora es la Pepa.



Está famosa y rica, haciendo shows particulares, en casas finísimas y se le siguen pegando las mujeres. Sí porque hay mujeres que les gusta sólo estar con esos hombres, sienten esa atracción, dicen que ellos sí saben, que no son los trogloditas con que han estado siempre; a mí me da y no se me quita pero no me mortifica. Voy a documentarme bien, porque algo tengo que hacer con ese "necessaire" que me ha dejado Yami. tanto nadar para morir en la orilla, hubiera hablado claro...




Nora la engatuzó y tanto dio que se la llevó. Ella sí no miró patrás, y si miraba me veía a mí. Tan mal estaré? Eso me pone en duda; por eso hoy me visto con lo que dejó y voy a hacerle una propuesta al del cabaret, , no canto pero doblo muy bien y gesticulo, bueno mas gesti que otra cosa, pero rellenos "tan solo hay", como la de "Prado y Neptuno"

Actor Caua Reymond. (Imagen de internet)

Decidido está: Seré travestí.


Carnaval 2016




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viernes, 13 de enero de 2017

Un eslabón perdido



Una contracción le avisó la llegada, lo había esperado mucho, nadie sabía nada, sólo ella, que en su soledad, ya hacía un tiempo se sentía acompañada y yo diría más: bendecida. 
Ese día supo lo que sucedería, continuó dormida, ante el desasosiego de aquel que a pesar de ser su gran amor no lo reconocía, por altivez y orgullo. Se dejó inocular por su sabia, se mostró inconsciente, deseada; violentada y tiernamente desvirgada.  Era su primera vez, su primera entrega, no sabía lo que estaba pasándole, pero sí lo que después pasara. Un sí-no, un no-sí. Una sensación de dolor y placer; como pasar del sueño a la pesadilla; del rumor al trueno. Él corrió, asustado, sabio o necio, qué sé yo.  No asumiría el fruto de su osadía, de esa noche de autosatisfacción, del egoísmo que lo hizo sucumbir, años más tarde cuando se vio calcado y reconoció en aquel joven, al joven que fue él.  Se miraron profundamente, como viejos conocidos.  Ella no estaba para presentarlos, alejarlos o acercarlos.  Quería saber más sobre el médico que sin saber estaba pronto a atender a su desconocido padre.
En la bata se podía leer, su apellido.  La lectura fue interrumpida por  la enfermera jefa, la que con tono dulce y picaresco, lo llamó: Dr. Guzmán, su esposa lo espera en el jardín; trajo al niño.

Helio Guzmán se asomó y vio la silueta de una figura femenina que arrullaba un “moisés”, en cuyo interior, tapizado de azul, yacía durmiente, el que sería su motivo de vivir, desde ese instante.  Momento en que derramó como brote una lágrima. Lo que se pierde  sin haberlo tenido, sin haberlo ganado.  No se lo merecía, pero aunque el tiempo había pasado, los ojos verdes, aún seductores, enmarcados por  copiosas cejas, y que eran el sello de la familia; fueron el vehículo que los hizo reconocerse y más que eso, recuperarse.  Para el joven Doctor Nelson Guzmán, era el eslabón que le faltaba, para su completa felicidad. No había tenido padre, pero su hijo sí tendría un abuelo.

miércoles, 11 de enero de 2017

Le gusta y le entretiene (Comadreo)




Todo lo quiere saber de la enferma la señora, tan metía y tan chismosa, pa estar hablando después, inventando y saboreando el mal del pobre José: que no dormía en su casa, que tenía otra mujer, que la esposa lo embrujaba con la borra del café, con agua de la toalla y colonia e' Vetivé. Vaya a saber cuánta cosa, estará hablando de Esther, la mujer del pobre hijo, que llegó; de Oriente ayer, que la verdad la guajira más fea no puede ser; parece mal terminada, no tiene ceja; y la piel,tiene aquel color cetrino, de la Fiona; la de Shrek, y no le mire las uñas de las manos ni los pies; las de las manos comía y enterrá la de los pié. Yo no hablo mal de nadie, sólo comento, porque, opinión tengo comadre; lo veo todo y el que, se me esconda lo vigilo; pa eso soy del Comité

lunes, 9 de enero de 2017

Venganza Literal




Había pasado ya mucho tiempo cuando nos reencontramos. Mayela y yo, como muchos; fuimos de aquella generación que se becó por el embullo del uniforme azul y la corbata del pase, los impermeables del invierno.  Todo parecía perfecto en la propaganda que se hacía de las nuevas escuelas.
Las ESBEC, fueron el palacio de cristal de mi generación, los pisos brillaban, los comedores parecían restaurantes, los días de recreación con música y orquestas. Eran el paraíso terrenal, pero ay mamá!, lo que se escondía detrás de eso era un presidio, un campo de concentración, donde adolescentes éramos los que estábamos sustentando la agricultura del país, por la simple razón de una "Reforma Agraria" que le quitó la tierra a los terratenientes y grandes hacendados para dársela al pueblo y se distribuyeron por cooperativas, donde los campesinos o guajiros; y hago la salvedad  de que es Cuba el único país que llama a sus campesinos de guajiros, por aquel fenómeno que se dio al finalizar la guerra contra España y que trajo consigo la entrada de los americanos, que comenzaron a llamar a nuestros devastados mambises, de “hombres de guerra”, pero en inglés que sería “war hero”, formándose el vocablo guajiro y que con el paso del tiempo tuvo su femenino, transformándose en guajira; internacionalizada por nuestra “Guajira guantanamera”, que es música ícono de Cuba; ella y el himno nacional son las dos composiciones que le pone la carne de gallina a cualquier cubano fuera y dentro de la isla.  Sin contar que el punteo guajiro es fundamental en el son cubano y por ende en lo que podíamos llamar de su nieta o bisnieta, salida de Cuba a principios del ’60; la archicononocida y vilipendiada Salsa.
Tanto las niñas como los niños trabajábamos como esclavos en nombre de la educación y la salud gratis; mientras que los guajiros que ya no podían estudiar Ciencias Pecuarias o alguna ingeniería; empobrecían.  Unos pocos tenían  pedacitos de tierra que cultivaban y cuántas veces no nos sacaron de noche a trabajar en aquellas tierra privadas, a luz de tractor y cubos de limonada a la vista de los directores o algún responsable del llamado Consejo de Dirección, que con mirada orgullosa y sonrisas fingidas nos animaban.  Al final de la jornada los responsables entraban en las casas de los guajiros y salían acomodándose los bolsillos; nunca supe el porqué; ahora lo imagino.

Pues sí, me reencontré con mi amiguita de la escuela.  Aquella enjuta muchacha de espejuelitos y cabellos mustios, se había convertido en un mujerón de “aquí te espero”.  Recordando todas aquellas vivencias y muchas más, vino a tono una que estremeció al municipio rural donde radicaba aquel conjunto arquitectónico docente, aquella mole, que nos aplastaba y nos hacía crecer al mismo tiempo.  

Esta vez no fui yo quien contó ni confesó lo que sucedía en el recinto masculino, fue ella quien me dijo con tono sarcástico:  Te acuerdas de lo que pasó en el albergue de las niñas ese último curso? Acto seguido le respondí, que claro, que eso había sido un misterio, jamás desvendado.  Quién podía atreverse a hacerle semejante cosa a Ceciia Téllez?


Victoria Téllez era una mulata corpulenta, de aquellas que los padres la habían criado “a toda teta”.  Su padre era General y había peleado en la Sierra y bajado con los barbudos, de los pocos negros de esa estirpe que a pesar de su humilde condición, había escalado y se había casado con una bella mujer que conoció en Trinidad y que luego de ser reina de belleza de su ciudad, la buscó y la instaló en La Habana. 

De su casamiento nació Cecilia, haciendo alusión a Celilia Valdez, el personaje de la novela de Cirilo Villaverde; a la que mimaron como una princesa.  Un detalle la hacía resaltar  en su familia paterna de la que heredó el color, pero el pelo de su madre, el que le cuidaron como oro y solo le cortaban las puntas cada tres meses.




Su inusual belleza la convirtió en arrogante y abusadora en exceso.  Entró en la escuela muy modosa hasta que se le destapó un odio que la hacía maltratar a sus compañeras de clase y de albergue, abusando de ellas, como lo hizo con mi reencontrada amiga que viéndola tan endeble, le quitó su puesto en la litera, al lado de la ventana y esta,  desvalida como era, nada pudo hacer,  pero tuvo tres años para conocerla bien y calcular su venganza, cada vez más cuando presenciaba algún abuso a alguna de sus compañeras. 

La observaba a diario, cepillarse el pelo, que cada vez era más copioso, negro y ondulado; el orgullo de la familia. Lo mismo se hacía una trenza, que dos, que un moño. Todo a la espera de los 15 años para lo que le tenían organizada una fiesta por todo lo alto.

El curso terminaba a finales de junio y ella cumplía el 6 de Agosto, una leonina de aquellas, sólo que ella no sabía que mi amiga le estaba preparando una tremenda.

Llegó la última semana y todos entramos con ropa civil, pues debíamos entregar los uniformes que tanto habíamos anhelados.  Mayela* llevó su ropa civil, pero también llevó un instrumento de barbería de su fallecido abuelo. Una navaja que después del viejo Renato solo usara ella y la que durante tres años afilaba con esmero, como aprendió viendo a su abuelo, con aquel clásico y soberbio afilador de cuero.




La autoconfianza de Cecy, la hacía dormir con toda la cabellera extendida, hacia afuera de la litera.  Un estudio minucioso del espacio entre las literas ya había sido hecho por mi resentida amiga, quién además, -a diferencia de sus compañeras no había  sido invitada a la que pretendía ser la fiesta de 15 más sonada de la Habana-.  El padre había alquilado un salón y por tener la jerarquía que tenía en el gobierno, le permitían que un coreógrafo ensayara, “La salida de Cecilia”. El sueño de su madre los bucles de su hija entrando en aquella contradanza preciosa. El traje ya estaba alquilado, sería de un amarillo ocre, imitando el de la zarzuela.

La mañana del 4 de julio del año 79, fue amenizada por un estentóreo grito que no necesitó de la música del odioso programa radial “Amanecer cubano”, cantada por los compadres. Fue como una sirena de incendio. Era el último día de clases y ya nadie estaba para Cecilia, que se había despertado calva y la trenza había sido descuartizada en mechones en todo el pasillo del albergue.


Cabellera de Cecilia.


Todas las guaguas salieron y los alumnos, eufóricos, por el fin del curso yendo para sus casas.  El hecho quedó en un misterio hasta ese momento en que, 20 años más tarde mi amiga Mayela con gran ironía y satisfacción, me lo confesó.





Mayela,  es un nombre derivado de una región de italia llamada Maiella, la cual fué nombrado en honor a Maia, diosa de la primavera y los cultivos, y era la más bella de las hadas, quien llegó a convertirse en amante de Júpiter.En Grecia era Maia, la partera, nodriza, abuela o madre, en resumen, la maternal. A su vez Maia se deriva de la raíz Mag, de la que derivan Maiesta, Majesta, Majestad "Grandeza", "Dignidad", "Soberanía", "Poder", "Potestad" (tanto de Divinidades como de Magistrados), Magia, Majestalém "dar honores Divinos, Magis, Magnus, Magjor... (así como el mes de Mayo mes de las "flores") 




miércoles, 4 de enero de 2017

Agente del destino



Un grito ensordecedor y a coro de Piiiii  (diminutivo de Pijuán, mi apellido), se escuchó en la calle 23 del Vedado.  Un carro se había subido encima de la acera, incrustándose contra el muro de la UPEC; por el mismo lugar por el cual debía ir yo
Ese día de diciembre del ‘94, habíamos salido todos  del cine Yara y nos dirigíamos corriendo hacia el cine Riviera, para ver otra película, una de Annie Lenox, que no recuerdo el título, sí sé que era un ser andrógeno.  Como siempre yo sacaba mis vacaciones para el Festival de Cine y ese año en particular no tendría la codiciada “credencial”, pues un disgusto con quien me la conseguía cada año me había impedido obtener el preciado documento que me permitía entrar a todas las instalaciones de dicho evento, como si fuera del ICAIC, por lo que me uní al club de amigos del cine Yara, con los que hice grandes amistades  y fue incluso mucho más divertido, porque no solo se remitía al Yara, se extendía a la cola de Coppelia, en la que siempre había algún conocido y a pesar de los pesares, recuerdo esa época con nostalgia.
Por tanto nos desplazábamos en grupo por todo el Vedado y hacia todos los cines del festival, con mi cantinita de comida, que me acompañó durante todo el período especial, a las visitas y lugares más inusitados.

Algo en el contén de la acera llamó mi atención y era un lápiz STAEDTLER, lindo rojo y negro, me dije para mis adentros: un lápiz de Elegguá, mi santico africano querido y me agaché a recogerlo, separándome del grupo, que al sentir el estruendo pensó bien, que yo había sido atropellado, porque primero no me vieron y luego, yo debía ir por ese mismo lugar; cuando de pronto e inocentemente distraído por el lápiz de colores, me incorporé y aparecí del otro lado del carro, devolviéndole el alivio y tranquilidad a mis amigos que a coro esta vez emitieron un largo y sentido suspiro.   Alcé mi brazo mostrando el lápiz que a los efectos me había salvado, ostentando los colores rojo y negro, y que al llegar a casa, en Elegguá coloqué, como “agente del destino”; a él que es el dueño de todos los caminos.